¿Qué es...? El "greenwashing"

greenwashing

Últimamente parece que se ha puesto de moda hablar del greenwashing. Este término, que a veces se traduce como "publicidad ecológica engañosa" va un poco más allá, puesto que describe la práctica que utilizan ciertas empresas para darle un toque ambiental a sus productos, servicios o a la propia empresa, para hacer que parezcan respetuosos con el medio ambiente, sin que en realidad lo sean realmente.

Se suele usar este término cuando se invierte más tiempo o dinero publicitando que la empresa es "verde" que realmente en actuar de forma ambientalmente correcta.

El greenwashing suele encontrarse muchas veces en el etiquetado de los productos, pero también en notas de prensa y, como no, en publicidad. Algunos ejemplos incluyen frases como "Eficiencia energética", "Producto 100% natural", "Producto Orgánico" o "Amigable con el medio ambiente".

Las prácticas de greenwashing pueden clasificarse en una de las siguientes categorías (o pecados, como también se les conoce):

  • El compromiso oculto (hidden trade-off): consiste en considerar que el producto es ambientalmente correcto basándose únicamente en un atributo del producto (por ejemplo, el contenido en material reciclado), sin fijarse en otros aspectos ambientales que quizás sean más importantes. Normalmente lo que se dice no es falso, pero representa únicamente una parte de la realidad. Esto ocurriría por ejemplo cuando en el papel únicamente se hace referencia a su contenido en materia reciclada, pero no se dice nada sobre la sostenibilidad de las prácticas productivas
  • La no prueba: cualquier declaración ambiental que no pueda ser respaldada por información de soporte fácilmente accesible o por una certificación confiable. Por ejemplo las bombillas que promueven su eficiencia energética sin ninguna evidencia o certificación
  • La vaguedad: cualquier declaración que esté pobremente definida o tan amplia que su significado real probablemente sea malinterpretado por el consumidor, por ejemplo productos que afirman ser 100% naturales cuando muchas sustancias naturales son peligrosas, como el arsénico o el formaldehído
  • La irrelevancia: cuando se realiza una declaración ambiental que puede ser verdad pero no es importante y no ayuda a los consumidores que buscan productos ambientalmente mejores, por ejemplo en productos que afirman que no contienen CFC, a pesar de que los CFC se prohibieron hace muchos años
  • El menor de dos males: son declaraciones "verdes" que pueden ser verdad en la categoría del producto, pero distraen al consumidor de los impactos mayores de la categoría en conjunto, por ejemplo los cigarrillos orgánicos o pesticidas ambientalmente ecológicos
  • Las falsas etiquetas: cuando a través de palabras o imágenes, el producto da la impresión de aprobación de terceros aunque no exista realmente tal aprobación
  • Las mentiras (Fibbing): cuando se realizan afirmaciones ambientales que son simplemente falsas, por ejemplo productos que afirman estar certificados por un estándar medioambiental reconocido internacionalmente como EcoLogo, Energy Star y Green Seal sin estarlo realmente. Normalmente ésta es la técnica de greenwashing menos utilizada

Vemos pues, que ser un consumidor ambientalmente responsable no sólo requiere información, sino también criterio para discernir si la información que nos llega es cierta, o, más importante todavía, relevante.

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